La campaña presidencial de Paloma Valencia atraviesa uno de sus momentos más incómodos luego de que el streamer Westcol decidiera cancelar un importante stream político que venía preparando junto a ella. La polémica explotó cuando el creador de contenido aseguró públicamente que no quería verse relacionado con personas señaladas de presuntas estafas y cuestionamientos éticos dentro del entorno político de la candidata uribista.

Todo comenzó cuando en redes sociales empezaron a circular imágenes de Paloma Valencia realizando actividades políticas junto al influencer Jefferson Cossio, figura que ha sido duramente criticada en internet por las controversias alrededor de su llamado “método Cossio”. Según múltiples usuarios y detractores, dicho sistema prometía ganancias millonarias en redes sociales y terminó generando fuertes cuestionamientos por supuestos engaños a seguidores.
La reacción de Westcol no tardó en llegar. Durante una transmisión en vivo, el streamer dejó claro que no estaba dispuesto a participar en un espacio que pudiera interpretarse como una alianza política con figuras que, según él, afectan su imagen y sus principios. Sus declaraciones rápidamente se volvieron virales y provocaron un terremoto mediático alrededor de la campaña de Paloma Valencia.
El influencer aseguró que, aunque ha trabajado con plataformas legales autorizadas en Colombia, jamás ha promovido esquemas fraudulentos ni actividades que puedan perjudicar económicamente a sus seguidores. Por eso afirmó que aparecer junto a determinadas personas podría enviar un mensaje equivocado a su audiencia y comprometer todo lo que ha construido en redes sociales.

La decisión de cancelar el stream cayó como un balde de agua fría dentro de sectores cercanos al uribismo. Muchos esperaban que el evento digital sirviera para acercar a Paloma Valencia al público joven y a millones de usuarios activos en plataformas de streaming. Sin embargo, el efecto terminó siendo completamente contrario y abrió un nuevo debate sobre las alianzas políticas y las figuras que rodean la campaña.
En redes sociales, miles de usuarios comenzaron a comentar que el gesto de Westcol representaba un golpe simbólico para la derecha colombiana. Algunos incluso señalaron que el streamer logró conectar más con el sentimiento de rechazo hacia la vieja política que muchos dirigentes tradicionales no han sabido interpretar.
Mientras tanto, sectores progresistas aprovecharon la controversia para reforzar sus críticas contra el uribismo. Simpatizantes de Gustavo Petro aseguraron que la situación demuestra el desgaste político de quienes históricamente han dominado la derecha en Colombia y que ahora enfrentan una pérdida evidente de credibilidad entre los jóvenes.
La tensión política aumentó aún más cuando apareció otro debate protagonizado por María Fernanda Cabal, quien cuestionó actos políticos relacionados con la campaña de Iván Cepeda y la líder indígena Aída Quilcué. Cabal aseguró que algunos eventos violaban las restricciones electorales establecidas para la recta final de la campaña.
Sin embargo, figuras del gobierno y juristas salieron rápidamente a responderle. El ministro Armando Benedetti explicó públicamente que las reuniones políticas en recintos cerrados sí están permitidas durante determinados periodos electorales y que la restricción aplica únicamente para manifestaciones en espacios públicos abiertos.
Expertos en derecho electoral también respaldaron esa interpretación. Recordaron que los decretos de orden público permiten actividades políticas en lugares privados o cerrados, siempre que no impliquen concentraciones masivas en plazas, calles o parques durante la semana previa a las elecciones.

La discusión terminó convirtiéndose en otro foco de críticas contra sectores de oposición, ya que varios analistas señalaron que se estaba difundiendo información incompleta sobre las normas electorales colombianas. Para muchos usuarios en redes, el episodio dejó mal parada a María Fernanda Cabal y fortaleció el discurso de quienes acusan a ciertos dirigentes de generar polémicas sin revisar detalladamente la ley.
En medio de toda esta tormenta política, el presidente Gustavo Petro volvió a ocupar la agenda nacional con un extenso discurso sobre cambio climático, pobreza y desarrollo social en las regiones costeras de Colombia. El mandatario habló de los efectos del calentamiento global sobre las comunidades pesqueras y advirtió que el país debe prepararse para fenómenos climáticos cada vez más extremos.
Petro también defendió varios proyectos de infraestructura y adaptación ambiental impulsados por su gobierno. Según el mandatario, el objetivo es transformar la economía de regiones vulnerables y permitir que comunidades pesqueras puedan avanzar hacia modelos productivos más sostenibles e industriales sin perder su identidad tradicional.
Uno de los puntos que más llamó la atención fue cuando el presidente aseguró que, por primera vez en la historia estadística reciente de Colombia, la clase media habría superado en número a la población en situación de pobreza. Sus palabras fueron interpretadas por simpatizantes del gobierno como una señal de avance social, aunque sectores críticos pidieron analizar con cautela las cifras oficiales.
La controversia política, las disputas electorales y los enfrentamientos en redes sociales siguen marcando el ambiente rumbo a las elecciones presidenciales de 2026. Mientras unos intentan posicionarse como alternativas de renovación, otros enfrentan cuestionamientos por sus alianzas, sus discursos y las figuras que los rodean.
Por ahora, la cancelación del stream entre Westcol y Paloma Valencia se convirtió en uno de los episodios más comentados de la semana en Colombia. Lo que parecía una estrategia para conectar con nuevas audiencias terminó transformándose en una fuerte polémica que volvió a encender el debate nacional sobre la credibilidad, la ética y el futuro político del país.