Nada más te voy a dar un solo dato antes de empezar. La frase que salió de esos audios filtrados, la que nadie puede escuchar hoy sin que se le revuelva el estómago profundamente, dice que a los periodistas hay que matarlos de hambre. Eso lo dijo el líder de un partido que se presentaba como la alternativa democrática Morena.
Tenlo presente mientras lees todo lo que viene a continuación, porque define mejor que cualquier análisis lo que representa hoy el PRI de Alito Moreno. ¿Tú crees que el PRI tiene futuro? Piénsalo un segundo antes de contestar, porque los números reales no permiten respuestas fáciles ni cómodas para nadie que quiera ser honesto sobre el estado real de la política mexicana en este momento.
Hace 6 años tenía 12 gubernaturas en su poder, hoy tiene cero. En 2018 sacó 9 millones de votos para la elección presidencial. En 2024 sacó 6 m000ones. En la Cámara de Diputados de 500 curoles totales, el PRI se quedó con 37 diputados de 500 posibles. Eso es el 7.4% del Congreso. El partido que gobernó México durante 71 años seguidos, sin ninguna interrupción tiene hoy el 7.
4% del Congreso y su líder decidió que la solución era irse a Washington a pedir ayuda extranjera. Eso es exactamente lo que necesitamos analizar hoy, con toda la profundidad que el momento histórico requiere y que los noticieros convencionales raramente dan, porque la historia del PRI hundiéndose tiene dos capítulos distintos que hay que leer juntos de manera conectada para entender en toda su dimensión lo que está pasando.
El primero es cómo llegaron hasta aquí desde el poder absoluto que alguna vez tuvieron. El segundo es lo que están haciendo ahora para intentar salir del hoyo sin éxito visible. Cuando los veas juntos y de manera conectada, vas a entender con total claridad por qué esta semana, mientras Shane Boown firmaba acuerdos comerciales de cooperación y de seguridad con 27 países europeos que representan algunas de las economías más desarrolladas y más sofisticadas del mundo.
Palito Moreno seguía en Washington pidiendo que Estados Unidos intervenga en los asuntos internos de México como si eso fuera una política exterior razonable para un líder de oposición. Ponle mucha atención a este dato específico porque explica de manera más clara que cualquier discurso lo que ocurrió con el PRI en estos años y por qué llegó donde llegó.
Alejandro Moreno Alito lleva como presidente del PRI desde 2019, es decir, 7 años en ese cargo que se supone debía ser el trampolín para reconstruir al partido después de la derrota histórica de 2018. Bajo su liderazgo directo durante esos 7 años de gestión al frente del partido más longevo de México, el partido perdió 10 gubernaturas que tenía ganadas antes de que él llegara.

Perdió millones de militantes que buscaron otros espacios políticos o simplemente se fueron a su casa sin un partido que los representara con dignidad. Perdió su lugar en el Senado como fuerza política relevante con capacidad real de negociación e influencia. perdió su credibilidad histórica como el partido de la gobernabilidad y de la gestión eficiente del Estado.
Y lo más brutal de todo, perdió el único argumento competitivo que le quedaba. Durante décadas, el PRI fue el partido de la estabilidad, del trabajo institucional, de la gestión técnica del Estado, el partido que sabe gobernar cuando otros no pueden. Así se presentaban ante el electorado, así se vendían en cada campaña con esa confianza que da quien ha estado en el poder tanto tiempo.
Y Alito se encargó de quitarles ese argumento para siempre con sus propias palabras grabadas y filtradas. ¿Cómo? Con los audios que circularon en 2022 y que ningún votante con memoria puede ignorar. La gobernadora de Campeche, Laira Sansores, comenzó a publicar grabaciones de Alito Moreno, una por semana con una regularidad que parecía completamente deliberada, como si fueran capítulos de una serie política de suspenso sin final feliz.
En esas grabaciones que se convirtieron en un fenómeno mediático sin precedente por su regularidad y por su contenido, se escuchó al presidente del PRI planear con toda tranquilidad el manejo de 12 millones de pesos de origen cuestionable. Hablar de triangular recursos públicos con prestanombres para que no aparecieran en su declaración patrimonial obligatoria ante las autoridades.
Recibir aportaciones de empresas que después lo negaron públicamente con indignación cuando los audios salieron a la luz y se volvieron virales. Y pronunciar la frase que ya nadie que la escuchó puede olvidar. A los periodistas no hay que matarlos a balazos, hay que matarlos de hambre. Eso lo dijo el líder del partido que hoy viaja a Washington a hablar con solemnidad de democracia, de libertad de prensa y de estado de derecho ante congresistas republicanos que lo escuchan sin tener el contexto completo de lo que ese hombre representa en su
propio país. El hombre que se presenta públicamente como el defensor de las instituciones democráticas, de la prensa libre y de los derechos de la oposición, tiene esa frase pronunciada con total naturalidad, grabada en su historial para siempre y disponible con un solo clic para cualquier persona en el mundo que quiera verificarla.
En agosto del año pasado, en plena sesión del Senado de la República, con todos los senadores presentes y con las cámaras encendidas, Alito se enfrascó en una pelea física con el presidente del Senado, Gerardo Fernández Noroña, llegando a los empujones en el hemiciclo del recinto legislativo, mientras se cantaba el himno nacional ante las cámaras de todo el país y del mundo, el video circuló en todo el mundo como ejemplo de lo que puede ocurrir en un parlamento cuando las instituciones no están funcionando como deben y cuando las tensiones ones
acumuladas durante meses finalmente explotan de manera visible, pero lo que quedó grabado con igual o mayor importancia que el enfrentamiento físico en sí fue el tema concreto que disparó esa confrontación. Alito estaba pidiendo en la tribuna del Senado que Estados Unidos interviniera militarmente en México para combatir al crimen organizado.
El líder del PRI en el Senado mexicano pidiendo de manera formal y pública intervención extranjera en el territorio nacional y cuando lo confrontaron en ese contexto, la sesión terminó con golpes ante las cámaras de todo el mundo. Del 13 al 15 de mayo de este año, Alito viajó a Washington en un viaje que él mismo presentó como una acción política de primera importancia.
se reunió congresistas del Partido Republicano y les entregó una solicitud formal por escrito, con sello oficial y firma del partido, pidiendo que el Departamento de Estado, el Departamento de Justicia y el Departamento del Tesoro de Estados Unidos declaren formalmente a Morena como organización terrorista y la traten como tal en todos sus instrumentos legales.
Morena, el partido que ganó con el 35% de los votos en 2018, que arrasó en 2024 con más del 40%, que gobierna la mayoría de los estados del país, que tiene la mayoría calificada en el Congreso de la Unión con un respaldo popular que no tiene precedente en la historia electoral reciente.
Ese es el partido al que Alito quiere ponerle la misma etiqueta internacional que se le pone a organizaciones que cometen atentados y que matan civiles de manera indiscriminada. Pero eso no fue todo lo que hizo en ese viaje. Alito también pidió formalmente la extradición inmediata de 18 políticos de Morena, sin proceso legal previo en México, sin presentar pruebas ante la Fiscalía General de la República, sin respetar los mecanismos bilaterales establecidos en el tratado de extradición vigente entre ambos países, que se los lleven y
ya como si eso fuera una propuesta seria de política pública. y se reunió con María Corina Machado, la opositora venezolana, para comparar México con venezolana ante el público americano. México, el que tiene uno de los tratados comerciales más grandes del mundo, firmado con Estados Unidos y Canadá, el que acaba de firmar un acuerdo de envergadura histórica con la Unión Europea, el que tiene la economía número 15 del mundo por producto interno bruto.
Ese México moderno que compite en los mercados internacionales y que acaba de renovar sus relaciones con el bloque más importante del mundo es Venezuela, según Alito Moreno, cuando habla ante audiencias extranjeras que no conocen el contexto completo y que reciben su versión sin ningún contrapeso.
Y aquí es donde las dos historias se juntan de una manera que muy pocos análisis están conectando de forma explícita, porque el derrumbe electoral histórico del PRI y la gira de hálito en Washington no son dos eventos. separados y sin relación entre sí, son causa y consecuencia del mismo proceso de desconexión prolongada entre un partido y la realidad política de su país. Piénsalo de esta manera.
Un partido que tiene base electoral real, que puede ganar elecciones en condiciones razonablemente competitivas, no necesita pedirle a un gobierno extranjero que declare terrorista a su competidor para poder competir. Un partido con militancia activa y comprometida, con candidatos que tienen posibilidades reales de ganar en condiciones competitivas, normales, con propuestas concretas que conectan con lo que la gente quiere y necesita en su vida cotidiana.
simplemente va a las urnas y compite con la confianza de quien tiene algo genuino que ofrecer. Eso es lo que hacen los partidos que todavía tienen futuro político verificable en las encuestas. Alito no puede hacer eso porque en las urnas el PRI ya perdió en todos los frentes posibles. Perdió 12 gubernaturas. Perdió la presidencia de la República en dos elecciones consecutivas de manera aplastante.
Perdió en el Congreso hasta quedar con apenas 37 diputados de 500. Y cuando pierdes en las urnas de esa manera pan contundente y durante tanto tiempo sin señales de recuperación, solo te quedan dos caminos posibles. O te reinventas de verdad, de raíz y sin mirar atrás, con liderazgo completamente nuevo que no arrastre el peso de los escándalos pasados, con propuestas genuinamente diferentes que conecten con la realidad cotidiana de la gente y con una honestidad que no admita audios comprometedores de ningún tipo que circulen en internet para siempre. o vas

a buscar ayuda en otro lado porque en tu propio país ya no tienes donde encontrarla. Alito eligió el segundo camino sin ninguna ambigüedad visible y sin aparente conciencia de lo que eso revela sobre el estado real del partido que dirige. Y lo más importante de todo este análisis para México como país y como democracia en funcionamiento es que la respuesta políticamente correcta y estratégicamente inteligente ante ese tipo de movimiento no es el insulto que genera 3 días de titulares ni el escándalo mediático que se olvida en la
siguiente semana. Es la ley con su precisión y su permanencia. y los cambios institucionales concretos que ajustan las reglas del juego de manera definitiva para que este tipo de movimientos no tengan los efectos que quieren tener en el corto ni en el mediano plazo. Por eso Morena presentó esta semana la reforma impulsada por Monreal, que establece la intervención extranjera como causal de nulidad de elecciones, un cambio constitucional que cierra la puerta estrategias como la que Alito está intentando. Por eso, Shane
Bound mandó su iniciativa para crear un filtro específico contra narcoandidatos dentro del propio IN, un mecanismo que impida que personas con vínculos documentados con el crimen organizado puedan participar en procesos electorales en ningún nivel de gobierno. Dos reformas que entran a sesión extraordinaria al 26 de mayo con la mayoría necesaria para ser aprobadas.
Ninguna de las dos reformas menciona alito por nombre en ninguno de sus artículos ni en ninguna de sus exposiciones de motivos. Pero ambas le responden de manera directa, precisa y permanente con la contundencia que solo tiene la ley cuando se aplica de manera correcta y cuando no puede ser ignorada con un viaje a Washington o con una conferencia de prensa.
Siendo completamente honesto sobre este tema difícil, como debe serlo cualquier análisis político que se tome en serio a sí mismo y a su audiencia, hay algo que hay que decir sobre el PRI que a veces se pasa por alto de manera conveniente en el debate político cotidiano, ya sea por razones de ideología, de comodidad narrativa o simplemente porque complica una historia que es más fácil de contar en blanco y negro.
Durante décadas el PRI construyó infraestructura, hospitales, carreteras, escuelas, presas, con todo y la corrupción estructural que lo acompañó en todos sus ciclos, sin excepción, con todo y el autoritarismo político que no toleraba voces disidentes, sin consecuencias para quien las expresaba. con todo y el Fobaproa que tu familia todavía recuerda con una mezcla de coraje e incredulidad difícil de disimular, hubo obras concretas que transformaron al país de maneras que siguen siendo visibles y que no desaparecen simplemente porque el

partido que las construyó no merece recordarse bien. El problema fue siempre que cada obra tenía un costo oculto que nunca aparecía en los discursos de inauguración, pero que todo el mundo pagaba de manera inevitable. La lealtad forzada durante décadas que convirtió el voto ciudadano en un instrumento de control corporativo y de reproducción del poder, en lugar de una expresión genuina y libre de la preferencia política de las personas.
El sistema que se cayó en la noche del 6 de julio de 1988, cuando los resultados de la elección presidencial no iban en la dirección correcta, el FOBAProa, donde los bancos que el gobierno había vendido a compradores sin experiencia ni recursos reales perdieron todo y el pueblo tuvo que pagar la cuenta con sus impuestos durante décadas sin que nadie le pidiera permiso.
Esas memorias históricas están ahí depositadas en la conciencia colectiva y son las que hacen que el hombre o la mujer de 55 años que vivió todo ese proceso no tenga nostalgia del PRI, aunque el PRI haya construido algo tangible en algún momento. La nostalgia no puede sobrevivir a la traición repetida durante décadas.
Lo que viene para el PRI en el horizonte inmediato es sombrío sin eufemismos. En 2027 hay elecciones intermedias con gobernadores, alcaldes y diputados locales en múltiples estados del país con 37 diputados federales de 500 posibles sin ninguna gubernatura de peso que le dé base operativa territorial y presupuestaria para construir desde ahí sin presupuesto real de partido suficiente para financiar campañas mínimamente competitivas en un país tan grande y tan diverso por la credibilidad institucional destruida pieza a pieza por los audios filtrados
que no desaparecen de internet porque están archivados para siempre y con la imagen pública de su líder pidiendo intervención extranjera desde Washington, como si eso fuera algo normal, aceptable y políticamente coherente. El PRI va a llegar a esas elecciones intermedias en el peor momento de toda su historia centenaria, sin que haya señales visibles de que algo pueda cambiar antes de entonces.
Ahí está el peligro real para la oposición mexicana en general y no solamente para el PRI en particular. Cuando el partido histórico, que debería ser el contrapeso institucional del poder, por su tamaño y su experiencia acumulada, se destruye a sí mismo con sus propias decisiones, el espacio político que deja vacío no lo ocupa automáticamente la política responsable y propositiva, lo ocupa el ruido, los extremos y los actores que no tienen agenda de gobierno, sino agenda de espectáculo permanente. Y Alito Moreno
sabe exactamente lo que está haciendo con todo esto. No es un error de cálculo de alguien desinformado o desconectado de la realidad. No es ignorancia de alguien que no entiende las reglas del juego político. Es la apuesta completamente calculada de alguien que ya no tiene nada que perder en términos electorales porque el piso ya tocó fondo hace tiempo y que prefiere de manera muy consciente el espectáculo mediático permanente a la irrelevancia silenciosa y gris de un partido que desaparece paulatinamente sin hacer ruido ni dejar
ninguna huella notable en el debate público. Eso es exactamente lo que vimos en Washington esta semana con toda su crudeza. Eso es lo que veremos repetirse de distintas maneras de aquí a las elecciones de 2027, mientras el partido siga existiendo como organización con registro activo ante el INE y mientras Alito siga al frente sin que nadie dentro del partido tenga la fuerza para reemplazarlo.
La historia del PRI hundiéndose, que es lo que estamos presenciando en tiempo real y con una aceleración que nadie anticipó completamente. No es solo la historia de un partido político que perdió varias elecciones importantes y no supo recuperarse con el tiempo suficiente. Es la historia más amplia, más instructiva y más dolorosa de lo que pasa inevitablemente cuando la clase política se desconecta del pueblo durante décadas enteras, cuando acumula privilegios que no le pertenecen a costa del herario público, cuando dice
representar a quienes en realidad explota de manera sistemática y cuando después no entiende genuinamente por qué pierde frente a alguien que sí tiene conexión real con la gente. Su familia vivió ese proceso en carne propia a lo largo de muchos años y en muchas formas diferentes que dejaron huellas que no se borran fácilmente.
merece entender cómo terminó ese ciclo histórico, qué significó para la vida real de millones de personas y qué significa para el futuro de la democracia en México que el espacio político enorme que ese partido está dejando vacío sea ocupado de la manera correcta, con actores responsables y con propuestas serias o de la manera incorrecta con el ruido y los extremos que siempre están esperando para llenar cualquier vacío que la política institucional deja libre. Yeah.