Un nuevo terremoto político sacude a Colombia. Esta vez, las senadoras Paloma Valencia y María Fernanda Cabal, junto a Oviedo, han decidido pasar a la ofensiva y denunciaron públicamente a Abelardo por el millonario uso de recursos en ataques políticos.

La información se viralizó en cuestión de minutos y ha generado un fuerte revuelo en redes sociales y en los pasillos del Congreso. Miles de colombianos comentan con sorpresa cómo se habrían destinado 20 mil millones de pesos en una supuesta estrategia de desprestigio, mientras crecen las exigencias de investigación.
Lo que más llama la atención es que quienes antes caminaban juntos en la misma coalición ahora se enfrentan directamente. Las denuncias apuntan a que Abelardo habría financiado una agresiva campaña de ataques contra sus propios compañeros de oposición. Este giro inesperado ha dejado a más de uno con la boca abierta.
Mientras algunos sectores celebran que por fin “se están destapando las cartas”, otros advierten que este tipo de peleas internas solo debilitan a la oposición de cara a los próximos retos electorales. El ambiente en la derecha está más tenso que nunca.
El escándalo ha puesto en evidencia las profundas divisiones que carcomen a la oposición colombiana. Paloma Valencia y María Fernanda Cabal, junto al senador Oviedo, presentaron documentos y evidencias que señalan transferencias millonarias desde cuentas relacionadas con Abelardo hacia agencias de comunicación y trolls digitales.
Según la denuncia, los 20 mil millones de pesos se habrían utilizado para financiar campañas de desprestigio no solo contra el gobierno de Gustavo Petro, sino también contra rivales internos dentro de la misma derecha. Esto incluye ataques personales contra figuras que antes eran consideradas aliadas.

Abelardo, conocido por su rol en círculos uribistas y su influencia en ciertos medios, ahora enfrenta acusaciones graves de malversación de recursos y uso irregular de fondos para fines políticos personales.
En redes sociales, el hashtag #AbelardoGastoMillones se posicionó rápidamente en tendencia, con miles de usuarios exigiendo que la Fiscalía y la Contraloría inicien investigaciones formales de inmediato.
Este enfrentamiento revela que la oposición no solo está fracturada, sino que sus líderes están dispuestos a traicionarse entre sí con tal de mantener cuotas de poder. Lo que empezó como una supuesta unidad contra Petro terminó en una guerra interna llena de acusaciones de corrupción.
Paloma Valencia fue una de las más contundentes en su intervención. “No podemos permitir que unos pocos usen recursos millonarios para destruir a sus propios compañeros”, declaró durante la rueda de prensa que acompañó la denuncia.
María Fernanda Cabal, por su parte, mostró evidencias de pagos a cuentas offshore y contratos con empresas de publicidad que luego publicaban contenidos difamatorios contra ella misma y otros aliados.
Oviedo complementó las acusaciones señalando que parte del dinero provenía de aportes de empresarios que creían estar financiando una campaña limpia contra el gobierno, pero que terminaron siendo usados en una guerra sucia interna.
Analistas políticos coinciden en que este escándalo acelera el desgaste de la oposición tradicional. Mientras gastan miles de millones en ataques, el gobierno de Petro avanza con sus reformas sociales y programas para los más pobres.
Desde el Pacto Histórico observan con atención este caos en la derecha. Iván Cepeda, uno de los líderes más fuertes del progresismo, ha calificado el episodio como “la prueba definitiva de que la vieja política está podrida por dentro”.
La ciudadanía, cada vez más cansada de estos escándalos, exige transparencia total. Muchos se preguntan cómo es posible que mientras el país enfrenta problemas de pobreza y desigualdad, la oposición dilapide 20 mil millones en peleas internas.

Expertos en financiamiento político advierten que este caso podría abrir una investigación más amplia sobre el origen de los recursos usados en campañas electorales y ataques mediáticos.
Abelardo, hasta el momento, ha guardado silencio. Fuentes cercanas indican que su equipo prepara una respuesta agresiva, pero el daño a su imagen ya es considerable ante la opinión pública.
Este nuevo capítulo demuestra que la estrategia de la oposición basada en el ataque constante y el espectáculo mediático está fallando estrepitosamente. En lugar de proponer alternativas reales, prefieren destruirse entre ellos.
Paloma Valencia y María Fernanda Cabal, a pesar de sus diferencias ideológicas con el gobierno, han ganado puntos ante algunos sectores por atreverse a denunciar estas irregularidades internas.
Sin embargo, para muchos colombianos esto solo confirma que toda la derecha está sumida en prácticas poco transparentes, independientemente de quién denuncie a quién.
El presidente Gustavo Petro ha mantenido una postura prudente, recordando que la justicia debe investigar sin distinciones y que su gobierno sigue enfocado en resolver los problemas reales del pueblo colombiano.
Mientras tanto, en las redes sociales continúan circulando memes y videos editados del escándalo, burlándose de la supuesta “unidad” opositora que ahora se desmorona públicamente.
Este caso también pone en tela de juicio el rol de ciertos empresarios y financiadores que, según las denuncias, entregaron recursos sin control ni rendición de cuentas clara.
Iván Cepeda ha invitado a la oposición a dejar las peleas internas y debatir ideas de país, pero hasta ahora solo recibe silencio o más ataques vacíos.
La polarización sigue siendo alta, pero episodios como este benefician claramente al progresismo, que aparece como la única fuerza política con un proyecto coherente y orientado al bienestar colectivo.
Analistas aseguran que si las investigaciones avanzan, podrían salir a la luz más nombres importantes de la oposición involucrados en estos manejos irregulares de fondos.
Colombia observa atenta este nuevo escándalo que desnuda las entrañas de una derecha desesperada por recuperar el poder que perdió en las urnas.
En conclusión, la denuncia de Paloma Valencia, María Fernanda Cabal y Oviedo contra Abelardo por gastar 20 mil millones de pesos en ataques internos representa un golpe duro a la credibilidad de toda la oposición. Mientras ellos se pelean, el país avanza hacia un futuro de mayor justicia social liderado por el Pacto Histórico.