El Congreso de la República vivió una de sus jornadas más tensas y encendidas luego de que varios congresistas arremetieran contra Abelardo de la Espriella, Paloma Valencia y sectores de la extrema derecha colombiana. En medio de fuertes discursos y denuncias públicas, el debate terminó convirtiéndose en una verdadera tormenta política que sacudió el panorama nacional.

La representante que abrió el debate lanzó durísimas críticas contra Abelardo de la Espriella, acusándolo de actuar con arrogancia, violencia verbal y actitudes machistas. Según afirmó, el abogado y aspirante presidencial no solo habría irrespetado a una periodista durante una entrevista reciente, sino que además intentó desacreditar al periodismo colombiano utilizando un tono soberbio y despectivo.
Las declaraciones encendieron inmediatamente el recinto. La congresista aseguró que Abelardo busca constantemente evadir cualquier discusión relacionada con su ética profesional y política, especialmente cuando se le cuestiona por haber defendido personajes polémicos dentro del país. El señalamiento fue recibido con aplausos y también con fuertes reacciones desde las bancadas opositoras.
El debate tomó aún más fuerza cuando se habló de la relación entre ciertos sectores políticos y grandes grupos económicos. Varios congresistas insistieron en que detrás de algunas decisiones contra la reforma pensional existirían intereses de poderosos fondos privados que buscan mantener el control sobre los recursos de millones de trabajadores colombianos.
Uno de los momentos más explosivos llegó cuando Alfredo Mondragón cuestionó directamente el papel de Paloma Valencia frente a la reforma pensional impulsada por el gobierno nacional. El congresista afirmó que miles de ciudadanos abandonaron fondos privados para trasladarse a Colpensiones porque encontraron mejores garantías para acceder a una jubilación digna.

Mondragón sostuvo que más de 65 mil afiliados habrían tomado la decisión de dejar fondos privados como Porvenir para ingresar al sistema público. Según explicó, esto demostraría que la ciudadanía ya no confía plenamente en el modelo privado y prefiere un esquema que garantice mayor estabilidad para su retiro.
Durante su intervención, el congresista también señaló a importantes grupos financieros del país y cuestionó el supuesto poder económico detrás de algunas campañas políticas. Sus palabras provocaron incomodidad en varios sectores del Congreso y reavivaron el choque entre el petrismo y la oposición.
Mientras tanto, desde el gobierno del presidente Gustavo Petro se continuó defendiendo la reforma pensional y criticando duramente a quienes buscan frenarla. Petro respondió públicamente a varios análisis económicos que circulaban en redes sociales y aseguró que existe un intento de desinformar a los trabajadores colombianos sobre el funcionamiento del sistema pensional.
El mandatario insistió en que los recursos de los trabajadores deben ser protegidos y cuestionó que algunos sectores pretendan mantener bajo control privado los ahorros de millones de ciudadanos. Petro fue enfático al afirmar que el debate no solo es técnico, sino profundamente político y social.
En paralelo, también se abrió un fuerte debate alrededor de Buenaventura y la posible privatización de recursos relacionados con un muelle turístico en la región. Desde el Congreso denunciaron supuestas irregularidades en el proceso y señalaron que varias decisiones habrían sido tomadas sin total transparencia.

La representante Catherine Juvinao aseguró que existieron inconsistencias en la publicación de convocatorias y cuestionó la manera en que se habrían manejado ciertos contratos públicos. Sus denuncias apuntaron tanto a autoridades locales como a sectores políticos regionales vinculados al proyecto.
La tensión política aumentó aún más cuando varios congresistas acusaron a la oposición de actuar en defensa de intereses económicos antes que del pueblo colombiano. El petrismo aprovechó el debate para reforzar su narrativa sobre la necesidad de transformar el sistema pensional y combatir privilegios históricos de sectores financieros.
Por otro lado, simpatizantes de la oposición respondieron acusando al gobierno de utilizar el Congreso como escenario de confrontación permanente. Señalaron que las intervenciones buscan polarizar al país y generar un ambiente de constante enfrentamiento político en plena etapa preelectoral.
Sin embargo, las redes sociales rápidamente se llenaron de reacciones apoyando los discursos contra Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia. Miles de usuarios compartieron videos de las intervenciones más fuertes y aseguraron que por fin algunos congresistas estaban enfrentando públicamente a sectores tradicionales del poder político y económico.
El debate dejó claro que la confrontación entre el petrismo y la oposición seguirá subiendo de tono en los próximos meses. Mientras unos defienden las reformas sociales impulsadas por Gustavo Petro, otros advierten sobre los riesgos económicos y políticos de esas iniciativas.
Lo cierto es que la sesión terminó convertida en un auténtico campo de batalla político donde quedaron expuestas las profundas divisiones que atraviesa Colombia. Entre acusaciones, denuncias y discursos encendidos, el Congreso volvió a demostrar que la pelea por el futuro del país apenas comienza.