El departamento de Fernando Grande-Marlaska se ve obligado a rectificar mediante un comunicado nocturno que confirma los encuentros de Mercedes González con Leire Díez, tras una semana de versiones cambiantes.

MADRID. El Ministerio del Interior se enfrenta a una severa crisis de credibilidad tras verse obligado a corregir drásticamente su versión oficial sobre los movimientos de la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González.
Lo que comenzó como una negación categórica por parte del titular de la cartera, Fernando Grande-Marlaska, ha culminado en un inédito comunicado nocturno donde el departamento admite formalmente las múltiples reuniones mantenidas entre la jefa del instituto armado y Leire Díez.
La deriva en las explicaciones del Ejecutivo se inició el pasado 28 de mayo.
En aquella fecha, Grande-Marlaska descartó de manera tajante ante los medios de comunicación cualquier tipo de contacto, asegurando que la directora de la Guardia Civil no se había reunido con la persona señalada ni con ninguna otra.
Sin embargo, el avance del sumario judicial, que ha ido acreditando la existencia de dichos encuentros, dejó sin margen de maniobra a Interior, forzando un encadenamiento de versiones contradictorias a lo largo de la semana.
Ante las evidencias del caso, la estrategia de defensa del Ministerio pasó de la negativa absoluta a la minimización de los hechos, alegando posteriormente que se había tratado de citas de carácter informal y celebradas fuera de las dependencias oficiales.
Un intento por restar trascendencia operativa a unos contactos que la oposición ya califica de injerencia institucional.
La tensión dialéctica alcanzó su punto álgido durante las últimas comparecencias públicas del ministro.
En una reciente atención a los medios, Grande-Marlaska mostró visibles dificultades para articular una explicación coherente ante las preguntas de los periodistas, una escena que generó reacciones inmediatas en los platós de televisión y reflejó la delicada situación en la que se encuentra el Ejecutivo.
Incluso desde Luxemburgo, el ministro intentó mantener una huida hacia adelante defendiendo la gestión de González, para después modificar nuevamente el discurso argumentando que lo relevante no era el encuentro en sí, sino que en él no se había abordado la trama investigada.

La emisión del último comunicado de Interior, donde finalmente se asumen los encuentros con la que se señala como conseguidora de Ferraz, deja la posición de Mercedes González en una situación de extrema debilidad.
A pesar del respaldo explícito que la Moncloa ha intentado mantener sobre ella en los últimos días, fuentes parlamentarias sugieren que la presión política y judicial resulta ya insostenible.
El desgaste sufrido por el propio Grande-Marlaska, cuya credibilidad queda seriamente comprometida tras haber cambiado de versión hasta en cinco ocasiones en apenas siete días, acrecienta los rumores de un relevo inminente en la cúpula de la Benemérita.
En el entorno político se da por hecho que el Gobierno se verá obligado a activar un cortafuegos para contener los daños de un caso que ya asedia directamente al núcleo del Ministerio del Interior.
