La controversia política volvió a sacudir el escenario electoral colombiano luego de que varios periodistas y sectores de la oposición acusaran a Iván Cepeda Castro de supuestamente violar las normas electorales durante un encuentro realizado en Sincelejo. Sin embargo, las declaraciones del organizador del evento terminaron desmontando gran parte de la narrativa impulsada por medios y figuras cercanas a la derecha política.

Todo comenzó cuando en programas radiales y espacios de opinión se insinuó que la reunión encabezada por Cepeda representaba una concentración masiva prohibida por la ley electoral. Voces como las de periodistas de RCN y La FM cuestionaron la legalidad del acto y aseguraron que el candidato estaba actuando “al filo de la ley”.
La polémica escaló rápidamente cuando también se sumaron figuras políticas cercanas a Álvaro Uribe Vélez y al sector de Abelardo de la Espriella, quienes calificaron el encuentro como un acto ilegal y acusaron al candidato de irrespetar las garantías electorales en plena recta final de la campaña.
Sin embargo, el giro inesperado ocurrió durante una entrevista radial cuando Néstor Morales conversó en vivo con Ubaldo Corrales, presidente de la Asociación de Trabajadores de la Educación de Sucre, entidad propietaria del recinto donde se desarrolló el evento político.
Corrales explicó claramente que el lugar utilizado corresponde a una propiedad privada y cerrada, administrada por la organización sindical. Según detalló, el recinto cuenta con accesos controlados, cerramiento metálico, paredes y mecanismos de ingreso restringido para los asistentes autorizados.
El dirigente sindical también aclaró que el espacio ha sido facilitado anteriormente a múltiples organizaciones sociales, entidades públicas, grupos religiosos e instituciones gubernamentales, dejando en evidencia que no se trataba de una plaza pública abierta al libre acceso ciudadano.
Durante la entrevista, Morales insistió en cuestionar si un evento con cientos o incluso miles de asistentes podía considerarse realmente “cerrado”. Sin embargo, Corrales respondió que el criterio legal no depende únicamente de la cantidad de personas, sino del carácter privado y controlado del recinto.
Las imágenes del lugar también generaron debate en redes sociales, pues algunos periodistas aseguraban que el escenario parecía abierto debido a que podían verse árboles y zonas exteriores detrás de las graderías. No obstante, el organizador insistió en que el coliseo posee mallas metálicas, cerramientos y controles de acceso permanentes.

El intercambio radial rápidamente se viralizó en plataformas digitales, donde numerosos usuarios criticaron duramente la postura de algunos periodistas, acusándolos de intentar construir una narrativa política sin verificar previamente las condiciones reales del evento.
Mientras tanto, Iván Cepeda Castro aprovechó la controversia para responder con un discurso mucho más fuerte contra la oposición y la extrema derecha colombiana. Durante su intervención en Sincelejo, aseguró que ciertos sectores políticos están desesperados ante el crecimiento de su movimiento en las regiones del país.
Cepeda afirmó que las fuerzas tradicionales buscan instalar miedo y promover nuevamente estrategias de militarización que, según él, ya dejaron profundas heridas en Colombia durante años anteriores. Además, cuestionó directamente el legado político de Álvaro Uribe Vélez y acusó a sectores cercanos al uribismo de defender intereses de grandes terratenientes y estructuras mafiosas.
El candidato también defendió las políticas agrarias impulsadas por el actual gobierno y aseguró que su proyecto político representa una transformación social enfocada en la justicia agraria, la educación pública y el fortalecimiento de los derechos sociales en las regiones históricamente abandonadas.
En medio de los aplausos de los asistentes, Cepeda destacó que el gobierno ha entregado miles de hectáreas de tierra al campesinado y aseguró que la educación pública gratuita debe llegar también a jóvenes rurales, indígenas y afrodescendientes en todo el territorio nacional.
La controversia terminó convirtiéndose en un nuevo episodio de confrontación entre la prensa tradicional y los sectores progresistas, quienes consideran que existe un tratamiento mediático desigual contra las candidaturas alternativas. Para muchos seguidores de Cepeda, lo ocurrido en Sincelejo evidenció un intento fallido de convertir un evento privado en un escándalo político nacional.

Con el ambiente electoral cada vez más polarizado, el episodio deja claro que la batalla política en Colombia ya no solo se libra en las plazas y escenarios públicos, sino también en los medios de comunicación, las redes sociales y la interpretación de cada detalle jurídico en plena campaña presidencial.