A pocas horas de las elecciones presidenciales en Colombia, Iván Cepeda protagonizó uno de los discursos más comentados y polémicos de toda la campaña electoral. Desde Girardot, el candidato del progresismo envió un mensaje directo a millones de colombianos y aprovechó para responder con dureza a Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella, en un evento que rápidamente se volvió tendencia en redes sociales.

Frente a cientos de simpatizantes, Cepeda pidió a sus seguidores madrugar y salir masivamente a votar. El dirigente insistió en que el país vive una “cita con la historia” y aseguró que Colombia tiene la oportunidad de consolidar un segundo gobierno progresista que continúe las transformaciones sociales impulsadas durante la administración de Gustavo Petro.
Uno de los momentos más aplaudidos del discurso ocurrió cuando Cepeda destacó que el actual gobierno inició, según él, el proceso de reforma agraria más importante de la historia reciente del país. El candidato afirmó que ya se han entregado cerca de 750 mil hectáreas a campesinos y comunidades rurales, algo que calificó como un hecho sin precedentes en Colombia.
Cepeda también defendió los cambios económicos impulsados por el gobierno actual. Según explicó, millones de trabajadores han visto mejoras en sus ingresos gracias al aumento del salario mínimo y a políticas que buscan fortalecer el poder adquisitivo de las familias colombianas. Para el candidato, estas medidas representan un avance frente a décadas de desigualdad social.
En medio de su intervención, el dirigente progresista lanzó fuertes críticas contra los grandes grupos económicos del país. Aseguró que durante muchos años las élites han evitado pagar impuestos mientras la población trabajadora sostiene gran parte de la carga tributaria nacional. Por eso prometió endurecer la lucha contra la evasión fiscal y fortalecer los mecanismos de control estatal.
Otro de los temas centrales del discurso fue la defensa de los programas sociales. Cepeda aseguró que iniciativas como Colombia Mayor, Renta Ciudadana y los subsidios educativos deben mantenerse y ampliarse. Según afirmó, su objetivo es evitar que futuros gobiernos eliminen beneficios que hoy ayudan a millones de personas en condiciones de pobreza.
Sin embargo, la parte más explosiva del evento llegó cuando comenzó a referirse directamente a la oposición. Cepeda acusó a sectores de extrema derecha de intentar desmontar las reformas sociales y señaló al expresidente Álvaro Uribe Vélez como figura central de ese proyecto político. Sus palabras provocaron una fuerte reacción entre los asistentes, que respondieron con aplausos y consignas.
El candidato también apuntó contra Paloma Valencia, a quien relacionó con familias terratenientes y conflictos históricos por la propiedad de tierras en Colombia. Cepeda aseguró que su proyecto político representa un modelo contrario a las reformas agrarias y sociales que impulsa el progresismo. Estas declaraciones rápidamente desataron debate en plataformas digitales.

Pero los ataques más contundentes estuvieron dirigidos hacia Abelardo de la Espriella. Cepeda cuestionó su trayectoria como abogado y recordó las controversias que han rodeado a algunos de sus clientes. Sin mencionarlo únicamente como rival político, lo presentó como símbolo de un modelo que, según él, favorece privilegios y aleja al país de las transformaciones sociales que necesita.
A pesar del tono confrontativo, Cepeda también dedicó parte importante de su discurso a explicar sus propuestas de gobierno. Aseguró que su prioridad será reducir la pobreza y disminuir la desigualdad social mediante inversión pública, fortalecimiento de programas comunitarios y ampliación de derechos para los sectores históricamente excluidos.
Entre las iniciativas que más llamaron la atención estuvo la posibilidad de entregar kits escolares gratuitos a millones de niños colombianos y garantizar acceso a agua potable y energía eléctrica en regiones apartadas. Cepeda insistió en que estos programas no son “gastos”, sino inversiones necesarias para construir un país más justo y equilibrado.
El candidato sorprendió además al enviar un mensaje conciliador hacia el empresariado colombiano. Aunque defendió reformas tributarias y sociales, afirmó que su gobierno buscaría trabajar junto a empresarios grandes, medianos y pequeños para impulsar el crecimiento económico. Según dijo, el objetivo es construir una economía donde el progreso beneficie a toda la sociedad y no solo a unos pocos sectores privilegiados.
Uno de los anuncios más fuertes fue la propuesta de nombrar al exministro Iván Velásquez como líder de un sistema nacional anticorrupción. Cepeda aseguró que su eventual gobierno será “implacable” contra quienes roben recursos públicos y prometió desmontar las redes políticas y criminales vinculadas a casos de corrupción estatal.
El discurso también incluyó una defensa de la participación ciudadana. Cepeda afirmó que su gobierno trabajará junto a movimientos sociales, organizaciones comunitarias y líderes regionales para tomar decisiones sobre políticas públicas. Según explicó, la política debe dejar de ser un negocio privado y volver a estar al servicio de la ciudadanía.

En el cierre del evento, Iván Cepeda aseguró que, de llegar a la presidencia, permanecerá gran parte del tiempo recorriendo territorios y escuchando directamente a las comunidades. Sus últimas palabras fueron interpretadas por muchos simpatizantes como un llamado definitivo a consolidar el proyecto progresista en Colombia justo antes de unas elecciones que prometen marcar un momento decisivo para el futuro político del país.